
Tampoco me parece justo que realice una clara distinción entre la extrema derecha y la izquierda en España en cuanto al uso de nuevas tecnologías. Según señala Cueto: “Lo insólito es que los más decididos practicantes del uso de estas nuevas máquinas de la tercera modernidad son gentes de la extrema derecha y sólo les mueve la intención patriótica de aumentar el CIB (Crispación Interna Bruta) casero, también llamado estrés nacional”, y afirma que “la progresía ha renunciado por medio irracional a utilizar estás máquinas de la tercera modernidad, confundiéndolas con el Apocalipsis literario”. Ciertamente, existe un incremento de consumo de nuevas tecnologías unido a un descenso de la actividad literaria. Sin embargo, no es posible afirmar que la gente que no pertenece a la extrema derecha no usa nuevas tecnologías. Creo que hoy en día, la gran mayoría de jóvenes, sean de la ideología que sean, usan por igual las nuevas tecnologías y que se puede compaginar perfectamente con la afición o no de cada uno por la literatura.
Siguiendo con su exposición, Cueto asegura que estos jóvenes “ciberfachas” son: “una excepción casera a esas tres o cuatro nuevas reglas globales de los años 00 por las que se rigen las jóvenes generaciones: desinterés ideológico; hartazgo de la política; extensión del territorio de la lucha, que diría Houellebecq, y pasión desenfrenada por el yo en todas sus posturas”. Como he dicho anteriormente, me parece que hay de todo en todas partes. Y creo que la excepción son ellos, los “ciberfachas”, poca gente que hace mucho ruido. Efectivamente, como comenta Juan Cueto en su artículo, estos grupos aprovechan que en España tenemos un gobierno de izquierdas para criticarlo ferozmente, a él y a todos los medios que le siguen (El País, la SER y el Grupo PRISA en general), pero no porque España sea un país retrógrado y de fachas. No conozco muy bien la situación europea, pero estoy segura que su situación no difiere mucho de la que tenemos en este país: grupos de exaltados con ideas medievales, grupos independientes y grupos de todas las ideologías democráticas. Atendiendo a todo lo expuesto, considero que el artículo de Juan Cueto contiene argumentos que difieren en gran medida de la realidad.
Lea íntegro el artículo de Juan Cueto: “Los ciberfachas”