
En este tipo de periodismo, los ciudadanos participan activamente en la elaboración de información recogida en los distintos medios sociales, como blogs o foros. Y lo hacen a través de la publicación de informaciones propias, comentarios, testimonios, opiniones… etc. Toda esta interactividad hace que el ciudadano entre de lleno en el mundillo periodístico tomando parte activa.
De una forma u otra (a través de informaciones propias u opiniones) “los ciudadanos irrumpen en el espacio público para informar y comentar la información”, apunta Wikipedia. Estos ciudadanos (convertidos momentáneamente en periodistas), no necesitan la intermediación de un profesional para publicar sus informaciones. Ellos mismos lo hacen. Eso no es periodismo, porque en ese caso, la información debe estar debidamente contrastada por un profesional, aportando así credibilidad a los contenidos.
Sin embargo, dentro de las bases del juego, se aceptan estas nuevas tendencias de socialización: todo el mundo tiene derecho a expresar lo que piensa y a informar de lo que quiera. Este fenómeno enriquece la profesión en tanto que aparecen informaciones nuevas que los periodistas pueden comprobar y autentificar. En ocasiones, se trata de bombazos informativos (caso de Dan Rather).
El periodista Juan Varela analiza en dos artículos: Cambiar para sobrevivir y El asalto de los medios sociales las tendencias actuales en periodismo participativo, así como la socialización que sufre el periodismo en este periodo.